Cuando publique el artículo ¿Qué busca en un hombre una mujer? Mi amigo Ramón Saba decidió postear en su página de Facebook la dirección de enlace y después de leer mi trabajo muchas de sus más fervientes admiradoras, lo invitaron a responder el mismo desde la óptica masculina, les agradezco mucho señoras sus buenas intensiones pues hoy me place publicar su respuesta que como un innegable poeta decidió transformar parafraseando el titulo de un libro ya debatido en este mismo espacio, sin más, acá los dejo con esta interesante lectura que nos lleva directamente al corazón de un hombre:
¡Los caballeros las prefieren… mudas!
Desde hace un número mayúsculo de años, hemos crecido bajo la controvertida interrogante de qué espera la mujer de un hombre o viceversa y sobre este tópico se han escrito centenares de textos, siendo uno verdaderamente protagónico el ensayo “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” del inglés John Gray.
Gray plantea múltiples situaciones que se presentan en el desarrollo de las relaciones Hombre-Mujer y sus correspondientes soluciones, todas basadas en el aspecto comunicacional.
Oscar Wilde expresaba que “Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas”, mientras que el glorioso general Napoleón consideraba que “Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo”.
Y así muchísimos autores han colocado sobre incontables páginas sus correspondientes opiniones acerca de las relaciones entre los géneros y todos han coincidido en los conflictos que existen entre las partes envueltas, en este caso la interrelación de los sexos, por lo que se hace impostergable definir qué espera cada uno de ellos del otro.
La escritora cubana Olga Consuegra, reconocida defensora de los derechos de la mujer y su participación en la sociedad, tuvo la iniciativa de esbozar lo que su sector espera del otro identificándolo en un artículo suyo que titula “¿ Qué busca en un hombre una mujer ?” en el que con claridad señala los requerimientos femeninos.
Me he atrevido a aceptar su invitación para hablar de la contrapartida de su artículo, escribiendo lo que los varones buscamos en las hembras, más allá del necesario y lógico acto sexual… y aquí está mi respuesta:
Amparado en las técnicas de Focus Group, reuní un selecto grupo de amigos pertenecientes a un segmento intelectual promedio de nuestra sociedad, todos mayores de 30 años y por supuesto varones, para debatir el tema ampliamente.
La conclusión a la que arribamos ofrece los siguientes resultados:
1) Una mujer debe ofrecernos los valores tradicionales que nuestra cultura nos ha legado; tales como amiga, amante, compañera y socia en la formación de nuestros hijos. (olvidando el tradicional planchado, lavado, etc.)
2) Su nivel intelectual debe ser lo suficientemente equilibrado con el de su pareja para que los esfuerzos se compartan. (que ambos puedan trabajar e ingresar recursos económicos a la sociedad marital).
3) “Dama en la calle, puta en la cama”… esto no podía faltar.
Pero… lo que sí fue un argumento en el que todos nos identificamos fue en que el óbice de la comunicación de la pareja radica en la incapacidad de la mujer para entender que los hombres no somos amantes de que nos traten varios temas al mismo tiempo sin antes haber resuelto el que iniciamos y que los hombres nos somos capaces de “caminar y comer dulces al mismo tiempo”.
Esta drástica conclusión nos lleva a definir que lo que más esperamos de una mujer es que hable menos, que se concentre en un solo tema para que no nos vuelva locos o histéricos, que recuerde que los hombres cuando escuchamos un problema lo que queremos de inmediato es resolverlo porque si es para desahogarse consideramos que para eso están las amigas.
Definitivamente, los hombres consideramos que si algo debe cambiar o controlar la mujer en su relación con el hombre es sencillamente el exceso de temas con su correspondiente tono más que otra cosa… por eso gran parte de los que pertenecemos a este género preferimos que nuestras amadas sean metafóricamente mudas, o sea que hablen menos y digan más… tan sencillo y tan difícil como eso.






