He tenido el placer de leer un trabajo de Reinaldo Cedeño sobre el papel del locutor en la radio y la televisión, el mismo que me ha motivado a reproducir parte de él y verter mis propios criterios sobre quienes creen que un micrófono es una pasarela, utilizándolo mas allá del compromiso que debe entrañar la responsabilidad de dirigirse a un público que ante todo merece respeto y profesionalidad.
Como bien apunta Reinaldo, un locutor es aquel que convierte en verdad las palabras escritas en un papel dándole vida propia, el mismo que es capaz de escribir en el aire lo que aún no se ha plasmado en un papel, pero yo voy un poco mas allá: un locutor es una persona que al igual que un periodista está comprometido con la divulgación seria de un acontecimiento sea lo mismo una información de entretenimiento que la transmisión de noticias en tiempo real, su voz y su presencia establecen patrones de conductas, y cuando se les lee o se les escucha, uno tiene que sentir ante todo, admiración.
No puede cualquier persona hablar en la radio o en la televisión, aunque así lo parezca, y a pesar de la imagen que distorsiona este compromiso ante un público oyente o televidente, debe ser un profesional quien tome las riendas y la conducción de un programa del corte que sea, no un relleno que en muchos casos nos hace sufrir de pena ajena ante el relajamiento, la incultura, la mala dicción de quienes dicen haber nacido para trabajar en el medio.
Coincido con que la cultura no es un adorno, no es algo para tomar a la ligera, ni mucho menos como objeto de chercha, la cultura artística y literaria es una herencia que influye en la espiritualidad de los individuos y de toda una nación, en consecuencia es algo serio, por lo que requiere de personas que tengan aunque sea una mínima idea del índice de impacto de la comunicación y sepan usarlo a discreción.
Ni la radio ni la televisión pueden darse el lujo de ser convertidas en pasarelas personales, en escenario donde fulanito de tal quiera resaltar su propia falta de personalidad, o donde menganita exhiba lo que compró en su último viaje al exterior.
Señoras y Señores: Ustedes merecen personas que no anden extraviadas en su vestuario, gente capacitada que se comprometa con el mensaje a transmitir, personas consientes de que cada entrevista sea lo suficientemente enriquecedora como para dejar una huella en ustedes.
El vedetismo en el arte suele ser un riesgo, como afirma Reinaldo, pues no es suficiente una conducción con soltura, hace falta la preparación que deje a un lado la pose fatua, la frivolidad en el comentario, la sonrisa ramplona, la incoherencia, la franca tontería, es necesario suplir el déficit cultural al que muchos no les prestan atención bajo el concepto de que con una cara bonita basta, nunca se olviden que los paternalismos se convierten en un boomerang que acaba afectando al mismo apadrinado e incluso al propio padrino.
Estos tiempos requieren de profesionalidad, de seriedad, de personas preparadas que dejen la vulgaridad y los comentarios insípidos en su casa. Necesitamos gente comprometida con su trabajo y sobre todo con la audiencia o teleaudiencia, precisamos de directores y asesores de producción altamente capacitados, de camarógrafos que sepan todo lo inherente a su labor y que no jueguen con las cámaras de televisión, es preciso formar equipos entrenados y capacitados que puedan brindarnos un producto que este a la altura de la dinámica de estos tiempos a la vez que permita satisfacer las exigencias de los espectadores.
Para consultar el material que dio origen a este trabajo siga el siguiente enlace: http://laislaylaespina.blogspot.com/



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Gracias Olga por citar mis apreciaciones, por ampliarlas y por dar tus criterios. Parece ser este un tema internacional y preocupante. de paso te envio un gran saludo desde Cuba.
Reinaldo Cedeño
Como hay “locutores” de esos que dice en este pais, tenemos por un tubo y para regalar.
Santo Domingo
Olga:
Leí con detenimiento tu artículo y estoy plenamente de acuerdo con él.
Es un análisis bien ponderado y sin desperdicios que retrata de frente a muchos presentadores, locutores, animadores… en síntesis a muchos malos comunicadores que recurren a poses y protagonismos fatuos por carencia de talento real. ”
Ramon Saba
Santo Domingo
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