
La Habana, Cuba
En varias ocasiones personas amigas me han reenviado correos donde se intenta caracterizar al cubano como individuo de muchas facetas que cree saberlo todo, persona que a cada acontecimiento en la vida le busca el chiste de lo absurdo que provoca la risa, ente puramente social, gustador del baile, el bullicio que acompaña el humo de un habano junto a un trago de ron blanco o añejo, amante de la paradoja alegre, así sea en medio de un funeral.
Creo que solamente un cubano puede definirse con profundidad en el tema de su personalidad colectiva, la misma que escapa de cualquier estereotipo sin que nadie logre descubrir la quintaesencia de su cubanía.
Idiosincrasia sui generis que nos distingue de cualquier otra nacionalidad partiendo de que los cubanos nacemos con el riesgo debajo del brazo en lugar del pan, cualidad que nos ha sido otorgada no como don de Dios sino como prueba del destino.
Nos diferenciamos de aquellos pueblos que han sido realmente bendecidos donde cualquier contienda se resuelve en un primer o segundo intento, los cubanos estamos en la obligación de luchar cinco veces más hasta alcanzar un objetivo por eso tenemos que “saberlo todo” como parte de nuestro karma, asumiendo que vivimos en la diatriba del insulto pues estamos encasillados entre dos extremos: comunistas o gusanos.
Un americano o un francés no pueden comprender lo que significa ser parte de la diáspora, pues su identidad no vaga carente de definición dispersa por el mundo, ni están en la obligación de entregar su alma una vez dejen su tierra atrás, hasta que reconozcan lo que vale y de lo que es capaz.
Un alemán o un español desconocen la complejidad de los procesos migratorios, quizás por ello pueden sentir nostalgia por el lugar que los vio nacer y manifestarlo en formas tan diferentes que van desde un suspiro hasta un “joder” mientras el cubano se caracteriza por sonreír sin sonrisa convirtiendo en chiste su propia desgracia.
Enterramos a nuestros seres queridos de lejos, vivimos cada enfermedad de un pariente en el vilo de la distancia, adquirimos una nueva nacionalidad y formamos parte de ella aunque nunca la lleguemos a comprender de verdad, pues seremos vistos como extranjeros donde quiera que estemos y así será hasta la eternidad.
Si somos de esos soñadores altruistas que a no ser por amor, no cambiamos el status de ”cubanos” tendremos que estar preparados para asumir las consecuencias por no nacionalizarnos, pues las leyes de embargos y bloqueos dictadas contra Cuba se convertirán en fantasmas que nos persiguen sin tregua aunque llevemos veinte años viviendo en Guangdong y ya comamos con palitos chinos el arroz congrí, la carne de cerdo junto a los plátanos fritos.
No podemos esperar se nos reconozcan nuestros derechos en cualquier tipo de beneficios sin antes habernos desangrado en una demanda, de ahí nuestra fama de buscapleitos. Los cubanos no tenemos voz ni voto ante muchos, quizás por eso hablamos en voz alta y nos ganamos la fama de bulliciosos pues muchas veces para ser escuchados tenemos que armar un alboroto.
Somos una clase tan exclusiva que en la Cancillería de Relaciones Exteriores de la República Dominicana hay un departamento conocido como “Tres C” que nos agrupa junto a chinos y colombianos; siempre andamos en la cuerda floja pues gozamos de fama como emigrantes empedernidos que lo mismo salimos de Cuba en una yola, una balsa, un camión sellado con el que se cruza medio estrecho de la Florida como si fuera un crucero, que nos acogemos al status de emigrantes una vez que nos subimos al primer avión que no sea de Cubana de Aviación.
Lo que pocos ven detrás de cada mujer y hombre cubano es que resistimos las crudas inclemencias de los vaivenes de la política disimulando la incomprensión en el humo de un habano, soportamos la pobreza en la reiterada reconstrucción de nuestros viejos vestidos, hemos aguantado el hambre sin llamarnos mendigos, nos presentamos en un consulado con una estoicidad a prueba de bomba y aún así sonreímos con amabilidad ante la mirada de desprecio de quien tiene la potestad de tronchar nuestros sueños.
La acuñada frase que nos identifica como “unos caballos” está sustentada en la carga que soportamos sobre nuestras espaldas, no por gusto nos pasamos la vida “comiéndonos un cable” y aguantando más que un mulo, quizás por eso somos capaces de cruzar el Niágara en bicicleta.
Pagamos con la estabilidad de nuestro sistema nervioso central alcanzar una reunificación familiar, pues sobran leyes dictadas aquí y allá que nos distancian de nuestros seres queridos, convirtiendo en una misión imposible el simple hecho de volver a reagruparnos en familia; frustración que ahogamos en el primer Mojito que encontramos a mano mientras nos perdemos en la voz de Celia Cruz o Benny More, hablando de la Habana con el mismo desenfado de quien no tiene cosa mejor que hacer.
Una vez que dejamos Cuba somos consientes que no existe una fecha marcada en el calendario para poder volver; parias de nuestro destino recae sobre nuestros hombros la doble responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos y proteger una familia que ha quedado atrás; de ahí que somos por imperiosa necesidad las personas más saludables del mundo, viendo las enfermedades como un lujo que no nos podemos dar.
Los cubanos formamos parte de los mayores remesadores anónimos de la historia actual y sustentamos una economía a costa de nuestros desvelos. Tenemos fama por no estar en venta y de defendernos con la verdad, aunque para no fallar siempre hay quien da la nota y es la excepción de la regla.
Los cubanos nos tiramos a la calle dejando atrás casi todos los problemas, sonreímos los fines de año cuando no tenemos brazos familiares que nos puedan abrazar ni una voz conocida que nos desee una “Feliz Navidad” esos son los momentos en que nos da por cantar a viva voz la Guantanamera, cambiando el término de depresión por el hecho de que nos cogió el “gorrión”
Si vamos a la iglesia ponemos a prueba nuestra fortaleza espiritual en el momento en que la paz de Cristo une a todos; nos limitamos a estrechar con disimulo manos ajenas al tiempo en que camuflajeamos las lágrimas inclinando ligeramente la cabeza mientras preguntamos a ese Cristo silencioso que nos observa desde el altar: ¿Dios mío, hasta cuándo?
El cubano aprende a ser amigo de la soledad, se convierte en cómplice de la nostalgia, hace una fiesta en los momentos en que muere por llorar, aprende a bailar con la tristeza, se viste de rojo para ocultar su duelo, convierte el llanto en maravilla, la alegría en muralla y se aferra a los recuerdos como las raíces que sostienen un árbol en medio de un vendaval.
Somos el fruto de una mezcla de raza, antepasados que agrupan a indios, españoles y negros africanos, y de los tres heredamos lo mejor: el valor.
Somos un pueblo dichoso que no necesita llegar a la eternidad para ser redimidos, nos ganamos la gloria en cada día que hemos vivimos.
¿Realmente quieres ser cubano?… Prueba y luego me dirás.



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COMO SIEMPRE ACERTADA E INTELIGENTE TUS DECLARACIONES. ME VOY A PERMITIR RE-ENVIAR ESTE ARTICULOS A MIS AMIGOS CUBANOS QUIENES VAN A SABER APROVECHAR, TODAVIA MAS QUE YO, LO PROFUNDO DE LOS COMENTARIOS.
ES DIFICIL SER UN APATRIA, NO IMPORTA EL ORIGEN, NI EL PAIS DE PROCEDENCIA. LOS VENEZOLANOS EMPEZAMOS A ENTENDER LO QUE ESO SIGNIFICA CUANDO NOS PASEAMOS POR LA POSIBILIDAD DE EMIGRAR ANTES DE QUE SEA MUY TARDE.
Venezuela
Soy chileno, y pienso que los cubanos son personas especiales por todo lo que han pasado en todos estos años. Lo mejor que ha tenido Fidel es haberlos puesto a prueba, ustedes son personas muy valientes, las sus mujeres cubanas son unicas.
Vivan los cubanos!
Puerto Principe
Haiti
Lo mejor que conozco de Cuba eres tu, y por tu forma de ser, por tu valor personal, por tu integridad puesta a prueba por la vida muchas veces admiro a la mujer cubana.
Eres especial, Olga, eres como esa cancion de Pablo Milanes: Lo que mas se parece a lo que un dia soñe.
Santo Domingo.
Hola Olga:
Me parece formidable tu articulo, realmente es un retrato escrito de nosotros los cubanos, creo que deberia publicarse en algún órgano de prensa.
Muchas felicitaciones y continua escribiendo de esta manera que tanta justicia nos hace.
La Habana.
Cuba
Una de las mejores cosas que tiene Cuba son sus mujeres, y usted es un ejemplo de eso: Bella, inteligente, hermosa, valiente.
Cualquier hombre se sentiria honrado de poder compartir a su lado.
Dios me la bendiga mucho y la conserve en nuestro pais.
Santo Domingo
hola, buenas tardes, es para mí un placer construir estas líneas para que lleguen a ser leídas por su persona. Conozco poco de su trabajo realmente, pero esto no impide comenzar a admirarla como persona y escritora.
Está usted en otra esfera, la cual jamás llegaré a ni siquiera rozar, pero para mí es todo un honor en forma de felicidad recibir un hola de usted.
Con admiracion y devocion.
Granada.
Nunca es suficiente para poder llegar a conocerte, nunca sera suficiente la admiracion que siento por lo que haces, espero ansioso cada semana en que publicas un nuevo articulo para disfrutarte en ellos.
No pierdo la ilusion de que un dia pueda conocerte.
Un abrazo desde Panama
Me hiciste llorar al leer este articulo, me vi en medio de esa Habana que hoy me parece tan distante.
Tienes una sensibilidad a flor de piel, que solo tu puedes transmitir en lo que escribes.
Gracias por este pedazo de nuestra tierra.
España.
Coño, chica, te la comiste!!!! Asi somos, por eso no hay quien nos entienda.
Felicidades por este articulo, nadie como tu puede conocernos mejor.
Santo Domingo
He leido con mucho interes tu articulo.
Algunas veces me he preguntado el por que del comportamiento, digamos diferente de algunos de tus compatriotas.
Despues de leer tu articulo bueno me he sentido que no analice adecuadamente toda esa situación tan especial que tu maravillosamente has explicado en el articulo.
Te pido disculpas a ti en nombre de todos los cubanos que en un determinado momento no supe comprender el por que de tantas cosas.
Panama
Hola Olga.
He leido cien veces su escrito, soy una humilde aspirante a escritora y es su escrito, un canto al buen gusto.
La felicito, me hizo llorar como cubana y soñar con ese calendario para llegar a mi habana, mi habana esperada, mi habana del alma.
Es precioso saber que todavia sonreimos con un total desenfado por la esperanza de vivir alli, donde somos como somos, donde somos cubanas.
Yo si quiero seguir siendolo.
Felicidades! Ex corde.
Mayte Chile.
Santo Domingo
Ustedes son seres privilegiados, no importa que no se tomen en cuenta por todos, ustedes brillan con luz propia y no le temen a nada, al final creo que si, que son un pueblo bendecido.
Altagracia
Santo Domingo
Donde quiera que van se destacan por su personalidad, qizas por eso muchos se amilanan ante la presencia de un cubano, pues saben que estan frente a una persona capaz de darlo todo, porque la vida no les ha dado nada.
Mi respeto.
Santiago de los Caballeros
Republica Dominicana.
Hola, Olga!
Te agradesco por el articulo. Ya lo se porque tenemos mucho en comun.
Un gran abrazo con besos
Saludos,
Menahem Shapiro
Olga querida,
los cubanos son todo eso que dices y tambien lo que no…y comparten con muchos otros ciudadanos del mundo su condicion muchas veces triste de estar donde prefieren no estar…por suerte para ti, has venido a un lugar donde te han querido mucho, supongo que eso y tus desvelos, y tu teson cada vez te acercan mas a realizar tus sueños.
Lo celebro contigo!
Por eso son tan especiales, porque la vida los ha puesto a prueba y han salido victoriosos.
Por eso la mujer cubana es una luchadora incansable en lugar de ser una reclamadora insaciable.
Ustedes merecen lo mejor.
España