Contracorriente

Mientras una mujer descendía por las escalerillas de un avión convertida en símbolo de resistencia para el mundo entero después de sobrevivir más de seis años de cautiverio enterrada en los confines de la selva, y cuya liberación regaló al mundo momentos de indescriptible emoción.

Mientras la humanidad entera ha señalado con dedo acusador a una guerrilla que hace muchos años perdió su razón de ser y extravió en el camino del narcotráfico, la violencia, los asesinatos y el secuestro la “noble causa” que en determinado momento pudo dar origen a su constitución y que hoy es tan mortífera como las minas antipersonales que a diario cobran las vidas de inocentes en Colombia.

Mientras con palabras entrecortadas Ingrid Betancourt hacia un llamado a los presidentes del mundo a convertirse en aliados que presionen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para que liberen unilateralmente al último de los secuestrados en poder de la guerrilla, leemos una reseña que nos deja con la boca abierta sobrecogidos de estupor.

Como un punto aparte se publica en Internet un mensaje de quien navega a contracorriente enviándole a las FARC un llamado donde aclara que no les pide  depongan las armas que por cincuenta años han usado, sin tener en cuenta que han sido apuntadas primeramente contra su propio pueblo, contra hombres, mujeres, niños y ancianos colombianos, y luego contra colaboradores extranjeros que han ido a trabajar a esa hermana nación que llora desde hace años por la desaparición de algún miembro de la familia, un vecino, un amigo.

“Llenar los días de felicidad” no debería ser sólo el deseo de Ingrid Betancourt, sino el lema para los que se dirigen al Ejercito de Liberación Nacional o a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y de ese modo les hagan saber que cada ser humano tiene derecho a esa felicidad que comienza ante todo con el disfrute pleno de la libertad.

Éste continente no necesita de grupos rebeldes, no precisa de más guerras de guerrillas, ni de narcotraficantes, minas antipersonales, no necesita de secuestradores ni de desaparecidos. Éste continente nuestro sólo precisa del uso de la razón inteligente y de esa paz que nos permita avanzar en el desarrollo de nuestros pueblos convertidos en una sola nación a favor de causas nobles.

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2 Responses to “Contracorriente”

  1. Tavarez says:

    Lei tu articulo sobre Cuba y su formulamagica y segui leyendo este, te felicito por tu agudeza al hablar de los temas y me pregunto lo mismo que tu.
    A estas alturas quien cree que los procesos democraticos puedan ser sustituidos por guerrillas?
    Me gusta que estes en mi pais.
    Bani
    Republica Dominicana

  2. miriam says:

    Hola Olga,
    hace poco hablabas de mujeres de oro…esta es un maravilloso ejemplar.

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