Para aquellos que nacimos en Cuba después del triunfo de la Revolución, aquellos que crecimos con un proceso que auguraba igualdad junto a la famosa frase : “a cada quien según su trabajo a cada quien según su necesidad” vivimos el día a día atados a una llamada libreta de racionamiento que surgió justamente dos días antes de mi nacimiento y que supuestamente nos hacía a todos “iguales” es decir que ningún cubano tendría privilegios sobre otros, todos comeríamos el arroz de acuerdo a la cantidad normada para cada núcleo familiar(5 libras por persona) el azúcar (3 libras por persona) 4 libras de frijoles que casi siempre se repiten por seis meses, media libra de aceite, 4 onzas de café, 10 huevos lo que es todo un avance porque vivimos un tiempo en que solo tocaban 3 por persona para todo un mes, 450 gramos de sal, un jabón y un tubo de pasta dental, la media libra de carne que luego fue simplemente pollo, y en tiempos muyyy lejanos la pasta de tomate, el detergente junto a otros productos que con el discursar de los años y la aparición de las cubanamente denominadas shopping pasaron a conseguirse únicamente en dólares en esas tiendas donde cualquier producto de primera necesidad puede costar el triple de lo que pagaríamos por él en cualquier parte del mundo.
La abolición de este documento tristemente histórico entre los cubanos se convirtió en una promesa como parte del paquete de medidas económicas comenzadas por el presidente Raúl Castro que de buenas a primeras se detuvieron y tal parece volvieron atrás. Hoy se habla de convertir “la libreta” en algo minoritario que hace evidente el final del llamado “igualitarismo” nacional.
El tema de la distribución de alimentos en Cuba a través de la denominada Libreta de Control de Ventas de Productos Alimenticios, que en su momento estuvo acompañada por una similar para ropa y calzados y de la que hoy solo queda una minúscula hoja que regula la compra de uniformes escolares, depende de aprobación en una de las sesiones de la Asamblea Nacional, mientras la realidad es un desequilibrio entre oferta y demanda que ya no puede controlarse a través de la caducada cartilla.
La próxima “batalla” que se librara en la Isla será la de acostumbrar al cubano a comprar únicamente lo que necesita y evitar el acaparamiento y el “corre que se acaba” al que por años hemos estado acostumbrado, pues ahora muchos no sabrán cómo vivir sin ir a la bodega con su libreta porque ya toca sacar los “mandados” y para eso recuerdo una anécdota de uno de nuestros famosos actores de cine cuando fue a trabajar a España dentro del elenco de una película, el mismo me contaba que cuando se habló de ir al supermercado se alistó enseguida y ya en la puerta tenía la sensación de que algo le faltaba, comprobó que llevaba la billetera, tenia las llaves del departamento, estaba bien vestido para la ocasión, y después de mucho vacilar y analizar comprobó que andaba sin la famosa “libreta”
Hay medidas que se amparan en el eufemismo de lo necesario, lo discutible seria no percatarse cuando estas van a formar parte de la conducta colectiva que no es tan fácil de modificar por ninguna de las resoluciones de una Asamblea Nacional.



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Cuando lo vea, lo creo. Esa libreta eterna…
Santo Domingo
“A cada quien segun su trabajo a cada quien segun su necesidad” ja,ja,ja,ja que buen chiste aquel, que ingenioso el HP cubano que lo invento.
Barcelona.
Diganle al infeliz de Panfilo que a partir de ahora habra igualitarismo en Cuba, y que lo metieron preso por nada.
Quitaran la libreta pero no pueden desaparecer las carencias y el hambre.
Miami
Esa libreta es una pelicula de ciencia ficcion, los espacios en blanco son los mostruos a los que nos enfrentamos los cubanos.
Quitan la libreta, y el hambre que?