Mientras el presidente de Bolivia Sr. Evo Morales y grupos de lideres sindicales afines se empecinaron en mantener una huelga de hambre que acaban de suspender y cuya finalidad era la de forzar al Congreso a que apruebe una ley electoral que le permita la reeleccion en un nuevo patron cuyo costo es de 30 millones de dolares, en lugar de aprovechar sus dias como presidente de esa nacion y utilizar esa suma de dinero en ayudar a un pueblo que tanto lo necesita, Barack Obama no desaprovecha un solo minuto y con mesura va cumpliendo sus promesas, una muestra mas es el hecho de derrogar estipulaciones que limitaban los viajes a Cuba y el envio de remesas, brindando una nueva posibilidad a las familias cubanas de recibir esa ayuda por parte de quienes un dia salimos de la Isla con el objetivo de poder garantizarles a los que quedaban atras lo que nos era imposible lograr desde alla.
La estabilizacion de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos comienza a correr por un sendero sumamente interesante despues de decadas de bloqueo y embargo economico que no lograron tambalear al gobierno de la Mayor de las Antillas, pero que llenaron de penurias al simple cubano de a pie.
Sin dejarnos llevar por el espejismo de las palabras, creemos que ha llegado la hora de dejar a un lado los viejos arquetipos de “buenos” y “malos” y pensar en funcion de las familias separadas dentro de una inmensa diaspora como unica forma de garantizar el respeto mutuo, condicion que debe imperar en un dialogo que acorte el final de este tortuoso camino que separo a dos pueblos distanciados entre las ofensas y las agresiones.
El primer punto de discusion en una mesa de negociaciones deberia ser el alto precio que hemos pagado los cubanos ante tanta politiqueria de ocasion, las carencias que oficialmente fueron reconocidas por un llamado Periodo Especial que no parece tener fin lo mismo que una libreta de abastecimiento que regula el consumo de alimentos en la Isla, que se niega a desaparecer aunque la mayoria de sus hojas se mantengan en blanco, pues solo se controla a traves de ella el consumo de la libra de pollo, los huevos, el arroz, los frijoles, el azucar y cafe junto a una misera cuota de aceite.
Es hora de pensar en quienes enfrentan cada dia una dura cotidianidad, porque el pueblo de Cuba merece un destino libre de restricciones y de tantas limitaciones. Es hora de enviar a los analistas por una taza de te para que en su receso concluyan las inacabables planificaciones y permitir que un cambio real y radical haga evolucionar para bien la vida de un pueblo cuya historia se resume en una larga lucha por la supervivencia.
Dejemos de sacar tantas cuentas y permitamos que las buenas intensiones den finalmente el fruto que por decadas hemos esperado. Un diminuto rayo de esperanza puede ser la diferencia si olvidamos el ego y los falsos protagonismos historicos y simplemente nos convencemos de que SI SE PUEDE.



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