El gran amigo Ramón Saba puso en mis manos un libro que se busca en este país como oro fino por el simple hecho de estar restringida su venta. Más por curiosidad que por deseo comencé a leerlo y sin haber llegado a las primeras 100 páginas me pregunté cómo es posible que este escritor aparezca clasificado dentro del grupo que se ha coronado con el éxito.
Una de las frases más celebres de esta novela, algo que no podre olvidar jamás, aparece en la página 58 cuando olímpicamente el autor escribe: “pero estaba encerrado en el Amazonas, que era mi novela mía” … ¿Qué era mi novela mía? ¡Por el amor de Dios!
Lo peor del caso es que no solo en la citada página está presente una frase tan garrafal sino que en lo que he leído hasta el momento este autor de origen peruano hace un derroche de cacofonías junto con puntos y seguidos como si fuesen serpentinas en medio de un carnaval.
Cuando una obra como esta llega a nuestras manos uno se pregunta. ¿Bajo qué criterios publica actualmente una renombrada Casa Editorial? ¿Por qué no colocarle al menos a este señor un redactor de estilo, serio y eficiente, que nos libre de tantas burradas?
A las puertas de la XIII Feria Internacional del Libro de Santo Domingo a desarrollarse entre el 21 de Abril y el 9 de Mayo bajo el lema “La lectura es el rostro que te identifica” Debemos ser consientes que cada letra que escribimos está comprometida con un público general que merece ante todo respeto y profesionalidad, personas como usted o como yo, que adquirimos nuestros libros con el mismo dinero con que mantenemos a nuestras familias y eso es algo que hay que tomar en cuenta.
Estoy de acuerdo con que un país precisa de escritores que retraten su historia, su cultura, sus costumbres, somos una especie de fotógrafos de la vida, dejamos plasmados momentos de ella y como tal adquirimos un compromiso con nuestros lectores, es por eso que hago un llamado a las editoriales para que coloquen, sobre todas las ventajas comerciales, el criterio responsable y entendido a la hora de publicar una obra que no esté basada en el chisme sensacionalista, sino en el trabajo capacitado y competente que brinde a quien lo lea el placer innegable de haber comprado un libro.



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Olga… me conforta muchísimo tu análisis y evaluación de una “obrita” de mal gusto que te presté por tu curiosidad y que al igual que tú, no respondió a mis expectativas, a pesar de haber sido escrita por un autor diagnósticado como bueno… la verdad que no sé bueno para qué.
Como abundan ese tipo de literatos, Olga, me recuerdas un intento de novela que circulo en el pais hace un par de años donde la autora (señora de grandes recursos economicos) intenta meter al lector en una trama que transcurre en el tiempo de la colonia, pero la señora se defasa cuando situa como uno de los libros de cabecera de la protagonistas El Amor en los Tiempos del Colera, en una epoca en que los padres de Garcia Marquez ni pensaban nacer.
Todo lo que se venda es aceptado para editoriales que sin darse cuenta estan comprometiendo su prestigio sin mirar mas alla de esta famosa crisis economica.Santo Domingo