La mujer más feliz del mundo

La felicidad me resulta hoy una palabra demasiado pequeña para traducir literalmente la amalgama de sentimientos que bullen dentro de mí y que van más allá de un simple estado de ánimo de satisfacción plena; ventura que experimento desde el mismo instante en que supe que ya tenían el Permiso de Salida, sello que se coloca en un pasaporte cubano y que da por concluido un sinnúmero de trámites que ponen a prueba el sistema nervioso central tanto del que los hace como de quienes de lejos lo padecemos, pues cuando no falta un sello falta una firma y así sucesivamente hasta la eternidad.

Resumíamos una etapa de separación que comenzó el 1ro de Julio del año 2001 cuando el cáncer que padecía mi padre me hizo aceptar un contrato de trabajo en la República Dominicana como forma de poder garantizar sus medicamentos, viéndome obligada a dejar a mis dos hijos atrás.

Después de siete años tendría la posibilidad de vivir nuevamente en familia, de poder sentarnos a cenar juntos a una mesa, de verlos reír cerca de mí, de conversar y escucharlos, algo que aún no se me daba a la idea hasta el mismo momento en que anunciaron en la pizarra de Llegada la confirmación del aterrizaje del vuelo de Cubana de Aviación.

Los minutos se volvieron eternos. En mis manos las rosas temblaban más que una hoja a la deriva en pleno vendaval, un globo de helio en el que se leía “Bienvenido a casa” terminó besando el alto techo del aeropuerto. El ritmo acelerado del corazón, las lágrimas que desbordan los ojos ¡y por fin están aquí!

El larguísimo abrazo que permite estrechar dos cuerpos que nacieron de mí y del que he estado separada; la inocente mirada de mi nieto que con su año de nacido aún siendo protagonista no puede comprender la magnitud de éste instante.

Hay brevísimos momentos que se hacen eternos por la intensidad con que se viven. Este domingo de Agosto, justo a las doce y treinta del mediodía, la vida se detuvo de golpe, dejó de darme la espalda y me regaló una esplendida sonrisa.

Si se busca en el mundo la mujer más feliz en éste día, no pregunten por nadie más, incuestionablemente esa mujer es quien les escribe.

Cuando la política desafía a la Madre Naturaleza

Mientras la sexta Tormenta Tropical con nombre Fay formada en el Atlántico  avanzaba sobre la República Dominicana después de dejar abundantes lluvias y hacer sentir sus vientos en la hermana Isla del Encanto, monitoreaba los canales de televisión local en busca de una información que permitiera conocer el avance de la misma junto a los daños que podían esperarse; concretamente me refiero a un Aviso de Tormenta que facilitaría la preparación de la población.

En Cuba las provincias orientales de Guantánamo, Granma, Holguín, Santiago de Cuba y Las Tunas ya estaban en alerta, y de igual forma el Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami recomendaba a los residentes a tomar medidas, en lo que el Gobierno de Bahamas difundió igual llamamiento para el centro y sureste del archipiélago así como las islas Turks y Caicos; todo esto ocurría mientras Fay aún estaba a 55 kilómetros al este de Santo Domingo y a 635 kilómetros al sureste de Guantánamo. Cuba.

El fenómeno natural con vientos de 65 kilómetros por hora y cuyo desplazamiento hacia el oeste cubría una trayectoria de 22 kilómetros por hora marcada desde el comienzo de la mañana del día de ayer en un recorrido que cruzaría literalmente la República Dominicana y Haití, arrojando intensas lluvias propensas a producir deslizamientos de tierra y fuertes marejadas, incluyendo inundaciones, no era reportado con la seriedad que requería.

Lamentablemente Fay o nosotros no pudimos escoger mejor fecha para sentir los embates de este fenómeno natural en plena temporada ciclónica, pues su paso coincide con la juramentación en un tercer mandado del Dr. Leonel Fernández como Presidente de la República Dominicana y con el 145 aniversario de la Restauración.

Todo un aparataje ha dado cobertura de prensa nacional a éste acontecimiento político recalcándose la presencia del Príncipe Heredero de la Corona de España Felipe de Borbón junto a presidentes de Colombia, Honduras, Chile, El Salvador, Taiwán, Guinea Ecuatorial, Haití, un enviado extraordinario del Papa Benedicto XVI junto a  invitados especiales que incluyen a Vicepresidentes de diversos gobiernos del área.

Los medios de comunicación masiva explicaron con pelos, puntas y señales, el protocolo a seguir en éste tipo de acontecimiento que se ha robado la temática en múltiples programas de televisión, disponiéndose de facilidades tecnológicas que incluyen transportación terrestre y aérea, al tiempo en que se comenzaban a sentir los primeros aguaceros provocados por el paso de Fay.

Una noche de lluvia y vientos fuertes arrojan un diminuto artículo en el principal diario del país que informa hasta el momento de la muerte de una mujer ahogada en el arroyo Santa Ana de Higüey cuando la camioneta en que viajaban fue arrastrada por las aguas, mientras sus sobrinos de trece y cinco años se encuentran desaparecidos; se reporta otro vehículo arrastrado por la crecida del rio Duey cuyas aguas desbordadas taparon la estructura, sin que hasta el momento se den mayores detalles. Se calcula por fuentes de noticias extranjeras que han caído entre 40 y 125 milímetros de lluvia mientras AP informa en nota de prensa publicada en Internet que la República Dominicana ha cancelado sus advertencias. ¿Y alguna vez las hubo? Realmente no se ha aprendido nada de las lamentables lecciones que dejó el paso de la Tormenta Tropical Noel.

En su alocución como Presidente juramentado el Dr. Leonel Fernández habló de la eficiencia y la confiabilidad; debemos incluir dentro del primer término a los medios de comunicación masiva que tienen la responsabilidad de comunicar eficientemente una información que compromete vidas humanas y de igual forma un Instituto de Meteorología cuyos partes distan mucho de ser confiables.

Esperemos por los reportes, si es que llegan, de los daños causados en estos dos días de incesantes aguaceros.

Cuando la política desafía a la Madre Naturaleza y la desinformación es como un enjambre de abejas, uno queda perdido y sin brújula.

Los lideres no son productos al por mayor.

Una vez más la sorpresa nos gana la partida cuando vimos al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Sr. Hugo Chávez, contar en público y con un derroche de detalles a través de la cadena de televisión nacional, una crísis diarreica con flatulencia sufrida mientras cumplía con el derribo de una pared que, según sus propias palabras, formaba parte de las construcción de un túnel; violentando el más mínimo sentido del pudor del que presumimos los seres humanos, acontecimiento que nos lleva a analizar el roll que debe desempeñar el primer mandatario de una nación en su papel de lider.

Si tomamos como referencia el significado dado por el diccionario de la lengua española, se define como líder a quien ejerce dirección, jefatura o conducción de un grupo social u otra organización de colectividad de la que no están exentos partidos políticos, pequeños negocios familiares, corporaciones, unidades militares y ejércitos.

Es decir que estamos hablando de figuras descollantes que tienen la capacidad de marcar pautas que aglutinan seguidores; directrices que establecen el camino hacia un proyecto colectivo, visionarios que denotan por su personalidad y capacidad favoreciendo la guía, amparados en su desempeño exitoso a lo largo de una carrera; por lo tanto estamos recurriendo a hombres y mujeres que deben tener muy claro los conceptos de desarrollo, expansión, habilidad, destreza para consolidar objetivos y metas por las que trabajan diariamente sin bajar su nivel de rendimiento o atención.

Es de vital importancia tomar en cuenta los procesos de comunicación a los que recurre un líder y su influencia interpersonal en la búsqueda de objetivos diseñados en forma precisa y coherente, partiendo de que tienen que ser comunicadores por excelencia; personas con suficientes conocimientos para hacerse entender, dominar un escenario, evitando caer en errores de saturación de imagen y de conceptos repetitivos.

El líder es por tanto  la personificación del conductor caracterizado por su innegable inteligencia e intuición, y para ello debe contar con bases solidas que respalden el éxito de su liderazgo. Su proyección lo coloca como una persona sencilla que trabaja en equipo, permite la expresión libre de ideas las cuales aprovecha para retroalimentarse, es exitoso en las relaciones humanas, por lo que su modo de pensar es inevitablemente estratégico.

Sus cualidades se ponen de manifiesto al utilizar la flexibilidad como el arte marcial de la comunicación y la conducta, saber anticiparse a los acontecimientos y sobre todo dar uso en forma productiva y eficiente a su poder personal, pues el liderazgo lleva implícito el manejo de la inteligencia emocional (un gran líder no se puede dejar  llevar por una rabieta ni hacer broma de sus propios errores en forma indiscriminada, mucho menos irrespetarse a si mismo) pues para despertar el entusiasmo y la colaboración hay que ser el conductor por excelencia, siendo ejemplo que es una condición que rebasa el significado de la palabra misma, aplicando principios que le impiden fallar en sus funciones de guía.

Si hablamos del primer mandatario de una nación indiscutiblemente nos estamos refiriendo a un líder que está obligado a tener muy claro el contexto donde se desarrolla su participación dentro del devenir de la historia de su pueblo; por lo que si un acontecimiento pasado generó resultados positivos él es consciente que no necesariamente tiene que aportar hoy por hoy  la misma solución. El líder aprenderá pero no copiará ni de los “indios” ni de los “españoles” debe ser auténtico, con la capacidad de guiar convirtiéndose en modelo único a seguir, lo que implica que no asumirá valores negativos intentando ser caudillo.

Desgraciadamente vemos como en la actualidad se intentan poner en práctica modelos de conducción de los años cincuenta sin tomarse en cuenta el progreso y la evolución de contextos que históricamente en nada se parecen a ese ayer que pudo ser “exitoso” sin tener conciencia de que un proyecto actual precisa de metas con valores realistas que ofrezcan ante todo, soluciones reales e inteligentes.

Nuestros países necesitan más que nunca de líderes que sean personas motivadoras, que desarrollen estrategias competitivas que permitan el avance de la economía, que mantengan la paz como primer estatuto de visión y no como un juego para enaltecer el ego; necesitamos de quienes le roben horas al tiempo para su desarrollo y crecimiento personal, que constituyan mecanismos que le permitan mantenerse informado (no mal informado) de todo lo que acontece, al tiempo en que asuman la responsabilidad de sus decisiones sin olvidar que ocupan una silla presidencial por votación popular.

Así es como debería ser el primer representante de una nación, en cambio llegan al poder por puro milagro (no de Dios) quienes no están preparados ni para conducir a su propia familia disfuncional. Entes que se toman la atribución de cambiar el curso de la historia que revierten a su favor con un desenfado tal que ofende la inteligencia del más simple de los mortales, y para colmo de males narran en público y en detalles cómo evacua su organismo. 

Se nos hace muy cuesta arriba ver un presidente haciendo un chiste que nunca termina, apelando a un manido recurso de teatro que repite una y otra vez el mismo bocadillo, y en su propia voz: “Esto me pasa a mi nada más en éste mundo”. Yo creo que en eso tiene usted razón, señor presidente, no en lo de los cólicos y la diarrea con flatulencia que hemos padecido alguna vez todos los mortales, sino en su forma desenfadada de hacerla pública.

La condición de liderazgo exige de una persona esfuerzos extras, sobre todo cuando abre la boca, ya que sus palabras son el reflejo no sólo de su condición sino de la representación de un servicio o causa. Quizás como muchos no tienen muy claro cuál es el rol real que deben representar y desempeñar desde su posición, nos encontramos ante tanta improvisación que da pena, al verlos sufrimos de esa vergüenza ajena al tiempo en que nos preguntamos una y otra vez: ¿Por qué no se calla?

En la sencilla, humilde e inmensa sabiduría de los pueblos quedan los líderes que saben lo que es andar descalzos, los que es el hambre y el dolor de la miseria, los que hablan de tú a tú;  y cuando de resolver un problema se trata, empeñan con orgullo su palabra y su honor, que convierten en acciones que dejan exenta toda politiquería barata de ocasión.

No juega la lista con el billete

En más de una ocasión dediqué artículos en ésta misma página a la hermosa Colombia, ese país hermano que merece ante todo un futuro mejor que el que por años le ha tocado vivir entre una absurda guerra de guerrillas, grupos paramilitares y una imagen que se ha transmitido al mundo basada en el narcotráfico y la violencia.

Hoy recibo enviado por un gran amigo, un artículo que según reza fue publicado en Colombia en Julio del presente y escrito por un ex militar del ejército colombiano, del cual publico algunos fragmentos porque después de la liberación de la Sra. Ingrid Betancourt hay incoherencias en su comportamiento y en la historia que por largo tiempo se difundió sobre su delicado estado de salud.

Mientras los otros 14 secuestrados que incluyeron rehenes americanos pasaban días bajo control psicológico antes de reunirse definitivamente con su familia, y los soldados colombianos se mantenían internos en hospitales donde recibían tratamiento médico por enfermedades contraídas en la selva. Ingrid Betancourt salió al mundo como si lo hiciera todos los días, sin el más ínfimo vestigio de trauma psicológico, hablando fluidamente en inglés y francés como quien a diario lo practica, moviéndose entre multitudes, viajando de un país a otro con un desenvolvimiento digno de envidiar aún por las personas que lo hacen con frecuencia, y ni qué decir sobre las múltiples entrevistas de prensa que a pocas horas de su liberación ofreció sin una pizca de agotamiento y con locuaz tranquilidad que nos llevaron a preguntarnos ¿ésta es la mujer que ha estado al borde de la muerte en manos de las FARC?

Como dicen en mi pueblo: no me juega la lista con el billete.

Para Ingrid Betancourt de un ex militar colombiano. Julio del 2008

Veamos, señora Betancourt, me dirijo a usted para decirle que sí, que nos alegramos por su rescate y vi a la Dra. Puppy (mi esposa) chillar como una niña al ver a su señora madre rodilla en tierra rezando y dando gracias a Dios por su libertad, vale, se le acepta y se le felicita… de corazón…. Lo que no le acepto ni a usted ni a su familia son esas ínfulas de europeos producto del fortuito matrimonio suyo con su ex señor francés, de no ser por eso, usted sería una colombiana más, igual a la señora madre del Capitán Guevara… si, la madre de ese mismo mártir de nuestra patria que se murió secuestrado en la selva, condenado por cumplir con su deber, esa noble señora a la que le toca subirse a un bus urbano exponiéndose a que la apuñalen por robarle el marco de la fotografía de su hijo muerto…

Sabemos que usted era secuestrada estrato 6, no producto de su importancia política, que con los meses fue decayendo, usted era una secuestrada estrato 6 gracias a Francia y gracias a su señora madre. Francia no le salvó la vida, usted fue salvada por un pequeño grupo de ‘patirrajados’, algunos de ellos que juraron dar su vida al Ejército o a la Policía de Colombia, dar la vida, no por usted, por todos nosotros, esos héroes anónimos, los que la acompañaron y apoyaron durante su secuestro y los de la inteligencia militar, si señora, esos que en algún momento juraron ante Dios y la Patria defender las instituciones y a Colombia con su propia vida si fuera necesario y que además lo cumplieron.

Mire Sra. Betancourt, su mamá en medio de su desespero, maltrató a este país al decir que esperaba más de las FARC que de su patria, esa señora que se dedicó, apalancada en su doble nacionalidad, a dejar por el piso europeo el buen nombre de Colombia, esa señora adinerada y de la alta sociedad quien siempre culpó al gobierno de su secuestro, no señora, a usted no la secuestró el gobierno como creen los europeps, la secuestraron sus proveedores de coca, los terroristas de las FARC. Si, señora, Uribe no merece las disculpas de su ‘mamita querida’, las merecemos los colombianos que de una u otra manera trabajamos todos los días para que este país no se hunda más.

Y no, no soy de izquierda ni mucho menos, soy uno más, uno que se levanta enfermo a trabajar duro para poder pagar los servicios públicos y el colegio de su hija, un colombiano que conoce los Campos Elíseos gracias a las transmisiones gratuitas por televisión del Tour de Francia, un colombiano que debe ahorrar todo un año para poder pasar tres días en un hotel pequeño en Cartagena, no un colombiano, que como su familia, se mantienen en hoteles cinco estrellas y apartamentos elegantes fuera del país.

Escuchar hablar a su hermana y a sus hijos de justicia social en Colombia, desde una costosa heladería a orillas del Rio Sena, recién ‘apeados’ de los 200 caballos de potencia de un lujoso Citröen no es creíble.

Le repito, me alegra que haya salido de ese secuestro, la libertad es un derecho de todos, no sólo de las familias con apellidos y dinero como la suya, pero para un ex soldado como yo, le duele mucho ver como usted que proclama la libertad y la igualdad se sube a un lujoso avión, cruza el Atlántico y desde el blindaje de los micrófonos en Europa empieza a decir que se va a quedar allá por seguridad, mientras los verdaderos héroes de esta patria, llegan después del secuestro a sus casas de interés social y a medio terminar, intentando recuperar sus familias, a sus amigos y a buscar el dinero para pagar los servicios y lo del almuerzo en la tienda de la esquina.

La reto a que hable de igualdad social y política aquí, en su patria, hable aquí en esta patria que se debate entre la vida y la muerte y que llora la muerte infame del capitán Guevara, de lo contrario, no venga y láncese a la política allá, hágale competencia a Sarkozy y espero verla algún día como presidenta del parlamento europeo, hasta presidenta de Francia, pero no cuente con los colombianos ‘de a pie’, que nosotros estamos aquí trabajando muy duro por este país, no señora no se vaya a confundir, yo detesto a las FARC y a los paramilitares y a los corruptos por igual, esos terroristas que nos han hecho daño, respeto profundamente las instituciones en Colombia, a pesar de los problemas de corrupción, producto de gente tanto o más ambiciosa que su familia, que le rezaron al que fuese con tal de obtener su objetivo.

No venga a nuestra marcha señora Betancourt, tranquilamente quédese allá, aquí marcharemos con el alma a flote pidiendo por la libertad de los otros secuestrados, los colombianos de a pie, esos que sacan fiado el aceite para poder fritar una salchicha a la hora del almuerzo, esos que juraron defender la patria y en cumplimiento de su deber han dado su vida en la selva para que nosotros podamos verla por televisión

El amor por Internet: sitios de encuentros y desencuentros.

De seguro un día alguien se cuestionó el por qué no encontraba de una buena vez a su alma gemela, y lleno de dudas ante la infructuosa búsqueda de su otra mitad, supuso que no necesariamente tenía que vivir de su casa a un radio de 10 Km a la redonda; tal vez por esos desatinos del destino estaba en un punto distante de la geografía, ese sería el motivo por el cual existen en el mundo tantas personas que llevan una vida que comparten entre obligaciones y encuentros ocasionales, que son pálidos retratos de ese amor que nos quita el aliento, detiene nuestro universo con una simple frase, al tiempo en que nos llena los ojos de estrellas.

A esos minutos de meditación en soledad se deben de seguro la creación de varios sitios de encuentros y búsquedas de pareja a través del Internet. En dos de ellos fui anotada inconsultamente por mi amiga Miladys quien aseguraba, no con su mano sobre la Biblia pero si con bastante convicción, que en el mundo hay un hombre que también me sueña, pomposa justificación ante mi colérica reacción.

Siempre he dado respuesta a todo aquel que se dirige a mí de una forma u otra, por ello un día me gane el calificativo de ser buena gente; lo cierto es que comenzaron a llegar “flechazos” invitaciones a charlas por messenger, acompañados de email.

Algo curioso he descubierto en todo este tiempo de intercambio con personas desconocidas, y es que para muchos el simple hecho de estar frente a la pantalla de un computador es el equivalente a recibir una especie de escudo antimisil que permite agredir sin ser agredido; las palabras amables, la suavidad en el trato, la delicadeza no siempre está presente a la hora de sugerir la continuidad a una conversación. En pocas palabas, el amor por Internet florece con más rapidez que la mejor de todas las fantasías de Walt Disney, y en un dos por tres la gente se siente enamorada, y lo que es aún peor, con derecho de exigencia y reclamación carente de gentilezas.

Las alusiones groseras, la frivolidad, los chistes procaces, la retorcida pedantería, las invitaciones a desnudos a través de una cámara web, nunca serán el mejor camino ni siquiera para entretener la soledad pasando un rato.

La galantería no se reduce al siglo de las luces, la seducción precisa vestir de cierta ingenuidad para que sea eficaz, la inteligencia ha de ser el centro de la conquista amorosa pues el coqueteo requiere de habilidad y cortesía  para darse.

He recibido más propuestas de matrimonio de personas que no tienen ni idea de cómo camino, que de las que cara a cara me han dicho. Es válido destacar dentro de las últimas la de un frutero que en su desvarío me propone comenzar a escribir folletos sobre los aportes de las frutas a la salud y de esa forma le hago buena propaganda a su negocio y aumento su economía; mientras otro está dispuesto a un rápido matrimonio donde me exige  abandone el Caribe y pase a mejor vida en el primer mundo en que me aguarda impaciente con un  abundante ahorro de mil doscientos euros hasta que yo me ponga a trabajar y a vender libros, gracias a mi esfuerzo sin descanso, y eso lo aclara bien, nos mantendríamos los dos ¡Romántico el señor!

Un amable “joven” que está a punto de cumplir los ochenta años dice sentirse dispuesto a enviarme un anillo a través de una eficiente mensajería y me asegura que cuando muera puedo heredar a su gato de nombre Aker, que dicho sea de paso es un poco resabioso, se le está cayendo el pelo y tiene 12 años en su compañía; mientras otro me quiere a su lado para que lo ayude con su primera novela, que sin discusión alguna será un rotundo éxito mundial, pero antes debemos casarnos en un bosque secreto al que para entrar hasta los pajaritos deben contar con una credencial, y donde se erige la tumba del primer marciano, amparado por insólitos fenómenos, espacio totalmente libre de energías negativas y espíritus diabólicos en el que pretende unirse conmigo en matrimonio dentro de ese espacio único en la tierra, donde aterrizan los OVNIS que llegan y se van como Pedro por su casa, aunque no especificó si ellos serán los testigos de nuestra ceremonia de compromiso. Por más que le explico que si existe un sistema de economía que permite que la gente gane dinero, es una prueba fehaciente de que nunca hemos sido visitados por extraterrestres, él insiste en enviarme una piedra del planeta rojo con la que mandará a hacer nuestros anillos.

Los que han visto mi fotografía y de seguro me ven cara de sabionda, me hacen las más disímiles preguntas que van desde cómo conquistar a una mujer de altura (me imagino que se refiera a las cosmonautas) decirle a su mujer que prefiere a una chiquilla veinte años más joven que ella sin que ésta le parta en dos la cabeza; un tercero que se auto titula discípulo del Ché,  quiere que le diga con exactitud cómo será el futuro de Cuba, mientras un cuarto me pregunta cómo debe escribir a base de chistes, un manual de mecánica automotriz. ¡Sin lugar a dudas, estamos jodíos!

El amor, sentimiento al que nos rendimos por conquista, se gana con palabras amables,  exige del respeto elemental, que debe caracterizar cualquier comunicación, para poder darse.

La pantalla de un computador nunca podrá proteger a nadie de la banalidad o del desprestigio de sus propias groserías. En cambio la expresión culta, educada y refinada junto al ingenio inteligente aporta minutos de exquisito deleite junto al prestigio de quien las escribe.