No juega la lista con el billete
En más de una ocasión dediqué artículos en ésta misma página a la hermosa Colombia, ese país hermano que merece ante todo un futuro mejor que el que por años le ha tocado vivir entre una absurda guerra de guerrillas, grupos paramilitares y una imagen que se ha transmitido al mundo basada en el narcotráfico y la violencia.
Hoy recibo enviado por un gran amigo, un artículo que según reza fue publicado en Colombia en Julio del presente y escrito por un ex militar del ejército colombiano, del cual publico algunos fragmentos porque después de la liberación de la Sra. Ingrid Betancourt hay incoherencias en su comportamiento y en la historia que por largo tiempo se difundió sobre su delicado estado de salud.
Mientras los otros 14 secuestrados que incluyeron rehenes americanos pasaban días bajo control psicológico antes de reunirse definitivamente con su familia, y los soldados colombianos se mantenían internos en hospitales donde recibían tratamiento médico por enfermedades contraídas en la selva. Ingrid Betancourt salió al mundo como si lo hiciera todos los días, sin el más ínfimo vestigio de trauma psicológico, hablando fluidamente en inglés y francés como quien a diario lo practica, moviéndose entre multitudes, viajando de un país a otro con un desenvolvimiento digno de envidiar aún por las personas que lo hacen con frecuencia, y ni qué decir sobre las múltiples entrevistas de prensa que a pocas horas de su liberación ofreció sin una pizca de agotamiento y con locuaz tranquilidad que nos llevaron a preguntarnos ¿ésta es la mujer que ha estado al borde de la muerte en manos de las FARC?
Como dicen en mi pueblo: no me juega la lista con el billete.
Para Ingrid Betancourt de un ex militar colombiano. Julio del 2008
Veamos, señora Betancourt, me dirijo a usted para decirle que sí, que nos alegramos por su rescate y vi a la Dra. Puppy (mi esposa) chillar como una niña al ver a su señora madre rodilla en tierra rezando y dando gracias a Dios por su libertad, vale, se le acepta y se le felicita… de corazón…. Lo que no le acepto ni a usted ni a su familia son esas ínfulas de europeos producto del fortuito matrimonio suyo con su ex señor francés, de no ser por eso, usted sería una colombiana más, igual a la señora madre del Capitán Guevara… si, la madre de ese mismo mártir de nuestra patria que se murió secuestrado en la selva, condenado por cumplir con su deber, esa noble señora a la que le toca subirse a un bus urbano exponiéndose a que la apuñalen por robarle el marco de la fotografía de su hijo muerto…
Sabemos que usted era secuestrada estrato 6, no producto de su importancia política, que con los meses fue decayendo, usted era una secuestrada estrato 6 gracias a Francia y gracias a su señora madre. Francia no le salvó la vida, usted fue salvada por un pequeño grupo de ‘patirrajados’, algunos de ellos que juraron dar su vida al Ejército o a la Policía de Colombia, dar la vida, no por usted, por todos nosotros, esos héroes anónimos, los que la acompañaron y apoyaron durante su secuestro y los de la inteligencia militar, si señora, esos que en algún momento juraron ante Dios y la Patria defender las instituciones y a Colombia con su propia vida si fuera necesario y que además lo cumplieron.
Mire Sra. Betancourt, su mamá en medio de su desespero, maltrató a este país al decir que esperaba más de las FARC que de su patria, esa señora que se dedicó, apalancada en su doble nacionalidad, a dejar por el piso europeo el buen nombre de Colombia, esa señora adinerada y de la alta sociedad quien siempre culpó al gobierno de su secuestro, no señora, a usted no la secuestró el gobierno como creen los europeps, la secuestraron sus proveedores de coca, los terroristas de las FARC. Si, señora, Uribe no merece las disculpas de su ‘mamita querida’, las merecemos los colombianos que de una u otra manera trabajamos todos los días para que este país no se hunda más.
Y no, no soy de izquierda ni mucho menos, soy uno más, uno que se levanta enfermo a trabajar duro para poder pagar los servicios públicos y el colegio de su hija, un colombiano que conoce los Campos Elíseos gracias a las transmisiones gratuitas por televisión del Tour de Francia, un colombiano que debe ahorrar todo un año para poder pasar tres días en un hotel pequeño en Cartagena, no un colombiano, que como su familia, se mantienen en hoteles cinco estrellas y apartamentos elegantes fuera del país.
Escuchar hablar a su hermana y a sus hijos de justicia social en Colombia, desde una costosa heladería a orillas del Rio Sena, recién ‘apeados’ de los 200 caballos de potencia de un lujoso Citröen no es creíble.
Le repito, me alegra que haya salido de ese secuestro, la libertad es un derecho de todos, no sólo de las familias con apellidos y dinero como la suya, pero para un ex soldado como yo, le duele mucho ver como usted que proclama la libertad y la igualdad se sube a un lujoso avión, cruza el Atlántico y desde el blindaje de los micrófonos en Europa empieza a decir que se va a quedar allá por seguridad, mientras los verdaderos héroes de esta patria, llegan después del secuestro a sus casas de interés social y a medio terminar, intentando recuperar sus familias, a sus amigos y a buscar el dinero para pagar los servicios y lo del almuerzo en la tienda de la esquina.
La reto a que hable de igualdad social y política aquí, en su patria, hable aquí en esta patria que se debate entre la vida y la muerte y que llora la muerte infame del capitán Guevara, de lo contrario, no venga y láncese a la política allá, hágale competencia a Sarkozy y espero verla algún día como presidenta del parlamento europeo, hasta presidenta de Francia, pero no cuente con los colombianos ‘de a pie’, que nosotros estamos aquí trabajando muy duro por este país, no señora no se vaya a confundir, yo detesto a las FARC y a los paramilitares y a los corruptos por igual, esos terroristas que nos han hecho daño, respeto profundamente las instituciones en Colombia, a pesar de los problemas de corrupción, producto de gente tanto o más ambiciosa que su familia, que le rezaron al que fuese con tal de obtener su objetivo.
No venga a nuestra marcha señora Betancourt, tranquilamente quédese allá, aquí marcharemos con el alma a flote pidiendo por la libertad de los otros secuestrados, los colombianos de a pie, esos que sacan fiado el aceite para poder fritar una salchicha a la hora del almuerzo, esos que juraron defender la patria y en cumplimiento de su deber han dado su vida en la selva para que nosotros podamos verla por televisión
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Comentarios
Querida, en Febrero y Marzo de este año estuve en Colombia, justo para los dias en que liberaron a una de las rehenes de mucho nombre, pero como son las cosas no lo recuerdo….ella, pedia que la dejaran secuestrada a cambio de que liberaran a Ingrid, que estaba en muy mal estado, me provoco que nunca, ni alla ni aqui vi fotos ni videos de la Sra. Betancourt en su lecho, como comentaban que etaba, pero cuando la liberaron la vi mucho mas delgada que cuando era candidata, hace mas de seis años….yo tambien creo que hay algo que no me cuentan…..
En medio de un juego politico los que salen perdiendo son los pueblos, los hombres y mujeres de a pie, esos que no tienen nombres pero si familias y que aun estan en la selva.
Mexico
Gracias querida amiga por publicar esa carta tan llena de verdades y a su vez de inquietudes, gracias por hacerte participe de lo que piensa el colombiano de a pie y estoy seguro que igual piensan otras personas de otras nacionalidades que conocen, como tu, la problemática que se vive en el gran pueblo colombiano.
Colombia
Excelente reflexion, Olga, felicitaciones por tu agudeza, y sobre todo por permitirnos conocer esa carta que deja muchas interrogantes.
Esperando estoy, la salida de tu proximo libro.
Santo Domingo.
Muchas gracias por retransmitir esta carta, que me salió del corazón, se que ya habías visitado mi blog, un gran saludo desde colombia
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Tiene toda la razon licenciada, o esta mujer tiene la mejor memoria del mundo para recordar a la perfeccion dos idiomas que no habla desde que la secuestraron, o que fue realmente lo que paso.
No dice ella que lo unico que leia era la Biblia y que no fue hasta hace poco que le dieron un diccionario. Y entonces?
No convence, aqui alguien nos mintio.
Santo Domingo