El estereotipo es la combinación de dos palabras griegas que significan marca solida, generalmente son creencias negativas e ilógicas que limitan la creatividad y que sólo se pueden cambiar mediante el razonamiento personal sobre el tema.
Los estereotipos están constituidos por ideas, prejuicios, actitudes, creencias y opiniones preconcebidas, impuestas por el medio social y cultural que se aplican de forma general a todas las personas pertenecientes a una categoría, sexo, nacionalidad, edad, orientación sexual, procedencia geográfica, entre otros.
Los estereotipos han tenido un fuerte impacto en la relación de los hijos con sus padres, de los adolescentes con sus maestros, en la visión anatómica de la sexualidad, la concepción de la moda, la alimentación e incluso en el comportamiento social.
Hay personas creadoras de su propio estereotipo, todo depende de la forma en que te tratas a ti mismo, si dices: Soy demasiado bruto para entender esto, o soy demasiado fea o gorda para que tal persona se fije en mí, terminas por creer que es así. No podemos olvidar que los estereotipos alteran y modifican la psiquis y como consecuencia el curso de la sociedad, pues más de una persona finge ser lo que no es en un intento por ser aceptados.
Si estas convencido de que no puedes alcanzar el éxito porque no encajas con las figuras que lo simbolizan, caminas directo al fracaso. Si crees que eres muy viejo para algo terminarás actuando como un anciano. Cada uno de nosotros ve en su espejo personal lo que de forma consiente o inconsciente desea ver. A veces los estereotipos son una justificación que esconde el miedo.
Los estereotipos se transmiten y promueven por diversas vías, tales como la educación formal y la educación informal, principalmente en el núcleo familiar y a través de los medios de comunicación. Cuando prendes la televisión, escuchas la radio, abres un periódico o leemos una revista, abrimos nuestra mente a una serie de ideas y de imágenes que, si bien, por un lado, reflejan la realidad, nos informan y nos entretienen, por otro lado presentan una visión minimizada, edulcorada y tendenciosa de cómo vivir, cómo pensar, cómo vestir, cómo debemos ser y actuar. La comunicación en función de la publicidad está repleta de estereotipos que van desde la ropa que se debe usar hasta la marca de jabón que se debe comprar.
La crianza de los padres es importantísima a la hora de crear estereotipos, yo diría que determinante. Si crías a un hijo menospreciándolo comparándolo con otros niños todo el tiempo, criticándolo por no ser lo suficientemente alto o delgado o por ser justo lo contrario, por el color de su piel o por la estructura de su rostro, por no encajar en los patrones de belleza actual, tendrás un ser humano inseguro y con muy baja autoestima, en cambio sin importar el físico, color de la piel, textura del cabello, si infundes amor, valor, confianza, estás educando a un niño que por encima de todas las cosas confiará en sí mismo.
Frases como:
No hables en ese tono porque pareces una niña.
No te quejes, eso es cosa de viejos.
Los hombres no lloran.
Las mujeres hermosas no necesitan estudiar lo que necesitan es conseguir un marido que las mantenga bien.
Nadie quiere jugar con un niño gordo.
Hacen un daño tremendo en el desarrollo de la personalidad, en el sentido del auto respeto y la auto valoración. Los padres somos los primeros en crear patrones de conducta, por eso estamos llamados a formar niños y niñas que sepan apreciarse a si mismos, que confíen en ellos, y si así lo hacemos estaremos educando una generación de triunfadores.
En mi caso crecimos juntas tres niñas: mi prima, mi hermana y yo. Mi abuela traducía el estereotipo de mujeres valientes, luchadoras, seguras de sí mismas, en la frase: "Las mujeres de nuestra estirpe no besan el piso con la cara ni buscan salida en las puertas estrechas".
Esa era su forma de decirnos, no te puedes rebajar, no puedes conformarte en la vida ni buscar los atajos para llegar, tienes que seguir estudiando y seguir trabajando aunque el camino sea más largo, para poder al final lograr salir por esa puerta grande símbolo del éxito. Aún escucho su voz en muchos momentos de mi vida, sus palabras son esa especie de brújula que encuentro en mi camino.
Digamos NO a los estereotipos, formemos generaciones que impongan sus propios modelos basados en las mejores condiciones del ser humano.
