Morir de Amor

Written by  Olga Consuegra

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frio,
yo sé que murió de amor.
José Martí

Morir de amor es un término utilizado con frecuencia en versos, letras de canciones, cartas de amor, y hasta en discursos cuando lejos de ser una metáfora se convierte en un sentimiento real que refleja el dolor, la incertidumbre, la desesperación, el pesar porque el amor que unió a dos personas se ha convertido en una carga demasiado pesada de llevar, una especie de cruz a cuestas que provoca que una relación pase de ser alegre y saludable a ser irracional y totalmente angustiante.
Aristóteles escribió: "Amar es asombrarse". Y es cierto, hay magia en el hecho de encontrar a esa persona que aparece de pronto en tu vida y que nos hace quedar atónitos ante su presencia. Es una sensación milagrosa el hecho de ver que podemos coincidir tanto intelectual como emocionalmente con ese alguien con el que nos sentimos en pura sintonía. Pero amar no significa que tengamos que padecer, sufrir, perder incluso hasta nuestra identidad porque el amor no necesita de renuncias para darse, si la alegría se convierte en angustia entonces ya no estamos hablando de amor sino de todo lo contrario, como dice Walter Risco, hacemos referencia a una especie de intoxicación afectiva que se refleja en el desamor.
Muchas personas comienzan una relación con un amante por la ilusión que devuelve a su vida la pasión perdida, el susto de amor, el deseo desenfrenado, y se convierta en el motivo por el cual se justifica el día a día, llegando a la conclusión de que ella o él es justo lo que estaban necesitando, por lo que al final deciden que lo mejor es dejar la pareja y casarse porque sienten que se están muriendo de amor si no lo hacen.
Si se reemplaza al esposo o a la esposa por la amante no hay garantías de que vas a vivir eternamente el ímpetu que desborda la relación, nadie puede asegurar que la o el amante se mantengan igual pues al final todos los sentimientos se acomodarán y el día a día pasará la cuenta, el amante se comportará en forma muy similar a la persona de la que se divorciaron. No podemos olvidar que lo que hace atractivo este tipo de relación es el deseo de lo que no se puede tener a tiempo completo, quizás por ello en el buen decir de Risco, casarse con el amante es como echarle sal al postre.
Las mujeres que necesitan todo el tiempo que se les diga cuanto se les ama, cuanto se les extraña ponen de manifiesto una relación enfermiza al mostrar tanta inseguridad y dependencia emocional, se convierten en seres inexistentes sin el compañero a su lado, al final terminan por contaminar la relación, es cierto y coincido con el autor citado que el poder afectivo en una relación lo tiene quien menos necesita del otro.
No es aconsejable buscar una nueva relación como escudo para no morir de amor si todavía no se ha cerrado el capítulo que escribimos con la anterior pues quizás quede el epilogo pendiente, no siempre el refrán "un clavo saca al otro" resulta provechoso pues se corre el riesgo de que los dos se queden dentro causando más confusión y desasosiego.
Hay parejas donde uno de los dos pide un tiempo para reflexionar, pide una distancia para analizar, respetando algunos métodos terapéuticos creo que quien necesita ese tiempo es quien más deseoso esta de dar por terminada la relación y es quien aspira, al poner tierra de por medio, que el olvido haga su trabajo, lo que es un error pues la relación cae en una especie de pausa extendida de la cual hay que salir con acciones precisas y contundentes.
Un error frecuente que lleva a pensar en "morir de amor" es cuando se idealiza a la pareja al tiempo en que se convierte en una réplica de nosotros mismos, un ser fabricado a nuestra imagen y semejanza, el tiempo, especialista en ajustes, nos mostrará al final que en nada se parece ese ser a lo que soñamos y será inevitable la desilusión y el desconsuelo, por eso y como asegura el autor: Si el amor no se ve ni se siente, no existe o simplemente no te sirve de nada.
Creo que al final el amor rebasa la cualidad de sentimiento para convertirse en un maestro insuperable, pues en muchas ocasiones las rupturas te enseñan lo que no quieres saber del amor al poner ante nuestros ojos lo que no deseamos incluir en nuestra vida, al tiempo en que tiene la dualidad de prepararnos para una nueva ilusión.
Amen todo lo que puedan, pero siempre amen de la mejor manera.