Hace algún tiempo leí un libro de Connell Cowan y Melvyn Kinder que despertó mi curiosidad sobre el tema, un análisis minucioso mostraba el resultado de años de investigación que daban como fruto el por qué muchas mujeres bellas e inteligentes están solas, tema del que podemos sacar nuestras propias conclusiones.
Para empezar no creo que una mujer determine conscientemente que prefiere la soledad a la compañía de un hombre, tener una pareja es una grata y enriquecedora experiencia a la cual no renunciamos, pues la búsqueda del amor forma un complemento importante en nuestra vida.
Ahora bien, cuando se tiene una experiencia negativa, muchas mujeres la acuñan y la convierten en principio: si un hombre ha sido malo con ella, violento, infiel, ha conspirado contra su autoestima y ha convertido una relación en un acontecimiento negativo, tienden a generalizar esa amarga experiencia pensando que todos los hombres son iguales. El día en que alguien diferente aparece y comienza a romper ese nivel de creencia, terminan saboteando la relación para poder seguir creyendo que todos los hombres son iguales, esas mujeres son las peores enemigas de sí mismas.
Cuando se busca el hombre perfecto y uno escucha de sus labios la descripción, nos damos cuenta de que esa mujer está hablando de un ser humano a su imagen y semejanza, quiere decir que necesita un duplicado de sí misma y que no tranza por menos, sin darse cuenta de que lo perfecto es enemigo de lo bueno.
En muchos otros casos cuando se tiene un largo matrimonio con la soledad, la mujer se acostumbra a un espacio donde es la reina, la única que lleva el mando, las cosas se hacen a su modo y no necesita compartir criterios ni aceptar otros, en su esquema mental no existe un hombre allí ni lo desean de forma permanente, no importan las noches tibias donde los grillos cantan, no importa el sonido de la lluvia en la ventana, por compañía prefieren la transitoria imagen de la luna llena.
Otras tantas han sido puestas a prueba por la vida, perdieron a su compañero de viaje y tuvieron que salir al mar de su existencia llevando a sus hijos por grumetes, pasaron muchos sustos pero en el camino fueron sobreviviendo a cada circunstancia, y en medio de cada una de ellas se fueron fortaleciendo, perfeccionando, madurando, hasta convertirse en dueñas de su destino. Cuando un hombre conoce a una mujer así, tiene que tener muy claro qué desea realmente y hacia donde va, pues de lo contrario nunca podrá ser parte de la vida de esa mujer por un principio muy simple: "si no sabes qué quieres hacer con tu vida, no puedes meterte en la mía"
La diferencia entre un hombre y una mujer es una realidad sobre todo biológica, la igualdad es un concepto ético, político y social. No somos tan complicadas ni venimos de otro planeta, sencillamente maduramos antes, y un ejemplo simple es que mientras un chico de 13 años anda esperando la Navidad para que le regalen el ultimo videojuego, una chica de la misma edad ha sufrido cambios sustanciales en su cuerpo, ha dejado de ser una niña y su organismo ha comenzado a prepararse para engendrar otra vida.
¿Cómo enamorar a mujeres bellas e inteligentes? Primeramente olvidando lo que hace, viéndolas como una mujer, asegurándose de qué es lo que desea, qué le gusta, cual es su meta en la vida, e intentar integrarse a ella con elegancia y naturalidad. Las palabras de amor siempre son bien recibidas.
