En muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida llegamos a una bifurcación en el camino y surge una pregunta: ¿Y si...? Con cada oportunidad que se nos presenta llega el temor y el riesgo de un cambio. En muchas ocasiones no logramos ver las oportunidades por no estar preparados para ellas, de ahí que se dice que la oportunidad es calva y hay que tomarla por los pelos, y esos llamados "pelos" solo se ven si tenemos el adiestramiento y la preparación necesaria para poder darnos cuenta que ante nuestros ojos hay una nueva oportunidad.
Si pensamos en que vivir ya de por sí es un riesgo, minimizamos el efecto negativo que para muchas personas producen los cambios, no hay lugar seguro, nuestro organismo cambia diariamente aún cuando nosotros no lo deseamos, nuestro entono cambia constantemente, resistirce entonces a un cambio es una pérdida inútil de posibilidades.
Con frecuencia vemos como las oportunidades que más se pierden son aquellas que tienen que ver con el amor, cuando un hombre cree inalcanzable a una mujer, cuando una mujer no da las señales claras a un hombre, y al pasar de los años un día de franca conversación ambos reconocen haber estado enamorados pero les falto el valor, y con su actitud perdieron la oportunidad de vivir una historia de amor.
Cada trabajo requiere nuevas exigencias y encierra nuevos retos, asuma el cambio y mírelos como una posibilidad de enriquecimiento. Los trabajos son como los portaaviones donde se aterriza por poco tiempo y luego se levanta vuelo hacia otro lugar, esto es lo que va marcando nuestro desarrollo en la vida, nuestra superación, no menosprecie la posibilidad de seguir creciendo, profesionalmente hablando.
El día que se le presente la oportunidad de disculparse con alguien, no lo dude, deje a un lado el orgullo o la soberbia y pida disculpas, todos somos humanos y cometemos errores y podemos lastimar a otras personas, incluso sin intensión de hacerlo, pedir disculpas es una muestra de humanidad.
No dejes todos esos planes maravillosos para el próximo año, o de aquí a tres años más. La vida es el hoy que llena tus manos, aprovéchala. Hoy es el día para comenzar a hacer ejercicios, o una dieta, o cambiar de vehículo, o alquilar o comprar ese apartamento, montar tu propio negocio, dejar de fumar, comenzar a cosechar el hábito de la lectura, estudiar algo nuevo, tener un hijo, comprometerte e incluso divorciarte si es necesario. El mañana es incierto, el hoy es lo más seguro que tienes hasta el momento pues el ayer ya pasó a ser parte de tu pasado. No pierdas la oportunidad de lograr en la vida lo que deseas, nunca ganaras la lotería si no compras un billete.
Según Demóstenes, ese gran orador griego "Las pequeñas oportunidades son el comienzo de las grandes empresas" No menosprecies la oportunidad que te obliga a comenzar de cero, pues en la medida en que te reinventes a ti mismo, en que comiences a caminar hacia la cima veras que toda la experiencia que acumulas en el camino te servirá de mucho e indiscutiblemente el éxito estará contigo.
Hay que vivir de forma tal que cuando lleguemos a viejos y nos sorprenda un atardecer cualquiera sentados en una mecedora, no pensemos: caramba y si lo hubiese intentado, y si hubiera aprovechado aquella oportunidad. A esa altura de la vida el auto reproche duele demasiado, hay que vivir de forma tal que cuando lleguemos a esa tarde podamos decirnos a nosotros mismos: ¡LO INTENTE TODO! no importa si el resultado fue negativo o positivo, tuvimos el valor de intentarlo y cuando se tiene valor pocas cosas fallan en la vida, y sobre todo las oportunidades no se nos escapan de las manos.
