Frente al fantasma del fracaso

Written by  Olga Consuegra

El fracaso no es más que obtener resultados contrarios a los que se espera y desea. Todos somos víctimas del fracaso alguna vez en la vida, creer que estamos libres de él es una falta, ante todo, de sentido común.
La pérdida de un empleo, la ruptura de una relación, el descalabro de un proyecto, la quiebra de un negocio, quedarnos sin empleo, es algo que nos puede pasar en algún momento. Ahora bien si asumimos ese fracaso como un punto de giro y nos replanteamos la situación desde otra perspectiva estamos abriendo nuestro horizonte a nuevas posibilidades que pueden conducirnos al éxito a través de senderos no planeados.
Para enfrentar el fantasma del fracaso se precisa modificar la forma en que nos hablamos a nosotros mismos, es decir cambiar nuestro diálogo interno. Si te dices: "soy un fraude, estoy perdido por eso no lo logré", seguirás fracasando una y otra vez, en cambio si dices: "esta no es la forma, pero puede ser por otro lado, voy a intentarlo de nuevo", te envías un mensaje de fuerza que se convierte en un multiplicador de energía.
En muchos casos el miedo al fracaso determina la actitud con que se encara una situación que te ha llevado a sentirte malogrado, en tus palabras está la clave de tu comportamiento.
Cuando alguien afirma: "No lo puedo lograr", la postura de su cuerpo, el tono de su voz, su actitud cambia en forma negativa demostrando la imposibilidad que sientes para tomar cartas en el asunto, muchos vencidos han sido derrotados por sus pensamientos mucho antes que sus acciones lo llevaran al fracaso.
Ahora bien si dices: "Vamos arriba", "Si se puede", estas generando una voluntad, un impulso cargado de positivismo, vas desarrollando recursos internos que te llevarán a soluciones efectivas.
Es necesario, es vital utilizar una comunicación con calidad para hablarte a ti mismo, y cuando nos referimos a mensajes de calidad hacemos énfasis en una herramienta muy poderosa que genera comportamientos nuevos.
Cuando cambias los patrones negativos por mensajes positivos, entonces vas a obtener resultados efectivos.
Debes aprender a reconocerte a ti mismo:
Si nadie te regala flores, compralas para ti.
Si nadie te reconoce un esfuerzo determinado – reconócete tú.
Premiate al terminar cada año, al alcanzar cada meta por mínima que esta sea, premiate al concluir una semana dura o un fuerte día de trabajo, no esperes a que otros lo hagan, reconoce tu esfuerzo así sea con una botella de tu vino preferido, una prenda de ropa, un viaje, algo que realmente disfrutes. Hazlo y veras como cambian las cosas.
Lo más difícil es cuando crees que no puedes hacer nada distinto a lo que estás haciendo. La fuerza no está en la capacidad física sino en la voluntad que tengas.
La educación familiar juega un roll fundamental en la forma en que valoramos y nos enfrentamos al fracaso. Si se educa a una joven diciéndole que tiene que prepararse en la vida para buscar un buen marido que la ponga bien, pensará que la vida tiene para ella un sólo propósito: Encontrar un hombre adinerado con muchos recursos materiales, si no lo logra vivirá frustrada por el resto de su existencia.
Si le dices a un niño que para triunfar tiene que ser pelotero de los que firman las Grandes Ligas aunque no tenga aptitud, ante el fracaso se sentirá abatido y pensará que en la vida no otro camino para él.
Los padres tienen que tener mucho cuidado con lo que sueñan para sus hijos. Lo más importante es inculcarle valores y darles varias alternativas que le permitan alcanzar sus metas, esto genera auto confianza al tiempo en que aumenta su autoestima.
Los principios que establece la comunicación en el manejo del fracaso son simples:
Aceptar lo que sucedió como una enseñanza.
Buscar nuevos caminos que te devuelvan al objetivo que conviertes en meta.
Perseverar. No acepte un NO por respuesta.
No olvidemos que la adversidad es sólo una semilla de la que puede germinar el éxito.