Chantaje Emocional: Un arma de doble filo
Se conoce como chantaje emocional una muy poderosa forma de manipulación en la cual una persona querida o cercana nos amenaza, en forma directa o indirectamente, con algún tipo de castigo o limitante si no hacemos lo que quiere.
El chantaje emocional es una clara señal de la debilidad e inseguridad por parte de quien lo ejecuta y de una total dependencia en quien lo padece.
Lamentablemente este tipo de manipulación no constituye un hecho aislado, se ve con frecuencia en parejas, sobre todo en aquellas que mantienen relaciones disfuncionales, donde la mujer usando como excusa a los hijos, su salud, la salud de cualquier otro miembro cercano a la familia, o la estabilidad o prestigio del esposo intenta retener al hombre que está a su lado en base al chantaje emocional. Los hombres por su parte hacen uso de este tipo de manipulación utilizando a los hijos, la suegra, los cuñados, la casa, el dinero o cualquier bien material.
Elementos recurrentes en el chantaje emocional son los siguientes:
Cuando un hombre o mujer amenaza con hacerle la vida imposible a la otra parte de la pareja.
Cuando constantemente se dice que van a terminar la relación o el matrimonio.
Cuando amenazan con hacerse daño o quitarse la vida si la pareja los deja.
Cuando se utiliza el silencio al dejarles de dirigir la palabra pidiéndoles incluso que no los molesten más, y no vuelven a hablar hasta conseguir lo que desean.
Cuando dejan claro que sólo firmarán un divorcio si se les da a cambio más dinero u otro bien material.
Desnudarse justo cuando el marido se viste para salir.
Incluso en los padres ya ancianos se juega mucho con la soledad, el temor a fallecer estando solos, el abandono, el sentirse que ya no son útiles que lo que deberían es morirse, para obligar a los hijos a visitarlos con mas frecuencia de la normal o ser parte activa de la familia que estos han creado al mudarse con ellos.
El sentimiento que hace efectivo el chantaje emocional no es el amor sino la culpa. Aquí se juega con algún error cometido, por ejemplo la infidelidad o en caso de los hijos cuando por razones de trabajo u otro tipo de obligación han estado alejados de los padres.
La palabra que se convierte en clave y que a su vez identifica el chantaje emocional es: Si no... Si no haces tal cosa nos divorciamos. Si no actúas de esta manera es porque ya no me quieres, si no te quieres pasar la vida casado conmigo dame más dinero y te firmo el divorcio, si no vivo con ustedes creo que me voy a morir de tanta pena, etc.
Cuando somos víctimas del chantaje emocional tal parece que no podemos romper el cerco y nos sentimos prisioneros en nuestra propia existencia, sin embargo podemos enfrentar esta manipulación con técnicas muy simples:
Lo primero es no olvidar que usted era lo que era antes de conocer a esa otra persona. Vivió una vida antes de que fueran novios o esposos, por lo que no puede olvidar que usted también es importante.
Hay que sentarse y hablar claro con la pareja, y si es necesario buscar la ayuda de un terapeuta que colabore en romper el círculo vicioso chantaje-acción.
No existe pareja que valga un chantaje. Porque si para sentirse amado debe dejarse manipular, entonces no es amor lo que usted recibe.
En el caso de lo padres hay que actuar con sensibilidad pero a la vez con firmeza haciéndoles ver cuanto lo aman, pero a su vez, dejando clara las nuevas obligaciones que le impiden estar todos lo días camino a su casa.
Que la vida sea para cada uno lo que cada uno espera de ella, sin permitir que otros puedan manipular el destino poniendo en peligro la estabilidad emocional de nuestra existencia.
